¿Qué
significa anunciar las virtudes de Jesucristo? Las virtudes de Cristo, sea que
las entendamos como Sus poderes o sus cualidades, si solo son anunciadas
verbalmente no serán efectivamente comunicadas. Requieren que sean evidenciadas
en nuestras vidas, sólo así serán efectivas en cuanto a dar a conocer al Cristo
Resucitado y verdaderamente anunciadas.
De
aquellos pasajes de la Biblia que utilizan el término “virtud” podemos obtener
ricas enseñanzas de cómo anunciar de un modo eficaz las virtudes de Cristo.
Para anunciar las virtudes de Jesucristo necesitamos:
- Tener temor de Dios, ser veraces y
honestos.
Quienes dirigen, enseñan o juzgan,
deben ser ejemplo para la comunidad. Los llama “varones de virtud”, cuyas principales cualidades
serán el temor de Dios, la veracidad y la honestidad.
a) El temor de Dios es la reverencia y
admiración que presenta un cristiano ante el Todopoderoso. Una persona temerosa
del Señor respeta Su Palabra, Su voluntad, Su Espíritu, y por ende es cuidadosa
en el trato del prójimo, ya que todo ser humano es una criatura amada por el
Padre.
Se puede ser líder de grandes grupos y organizaciones,
como de unas pocas personas, como lo es el núcleo familiar. Frente a cualquier
colectivo que al cristiano le toque actuar, servirá con temor del Señor.
b) La veracidad es una hermosa virtud.
Ser “varones de verdad”, que no dicen mentira ni engañan a su prójimo, que son
asertivos sin ofender, que saben comunicar sus ideas y opiniones con respeto y
delicadeza, es el correcto proceder de un discípulo de Jesús. La mentira,
aparte de ser una falta a los mandamientos de Dios, oscurece y contamina las
relaciones humanas. Al que la comete acarrea culpa, más mentiras para cubrirla
cuando es descubierto y otros pecados, que agrandan el mal como bola de nieve.
El engaño mata las relaciones y crea desconfianza y desunión, es una treta
diabólica para destruir al ser humano.
c) La honestidad es probidad en los
asuntos materiales, como las finanzas, la administración de bienes; rectitud en
el trato con otros, exentos de engaño; honradez e integridad en el obrar. La
persona honesta responde ante sus responsabilidades laborales, familiares,
civiles, religiosas y de asociación con otros. La Palabra aconseja “que
aborrezcan la avaricia”, ese afán
desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas, y del cual Jesús
nos advierte: “Mirad,
y guardaos de toda avaricia;
porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.”[1]
- Tener autoridad espiritual y buen
testimonio.
El
hecho de ser personas virtuosas nos llevará, sin proponérnoslo, a ocupar
lugares de autoridad, puesto que seremos ejemplo para otros y las personas
buscan líderes con virtudes. Si hoy día se vive en la sociedad una crisis de
las autoridades es porque muchas de ellas carecen de la virtud necesaria para
ser un buen ejemplo.
La
autoridad espiritual no consiste en levantar la voz, atacar con conocimientos
bíblicos, imponerse por la fuerza o ser prepotentes desde un púlpito, sino en
ser consecuentes con lo que decimos creer y congruentes entre lo que predicamos
y como vivimos. Debe haber una correspondencia
lógica entre la conducta y los principios que profesamos. La autoridad
espiritual no se basa tanto en el conocimiento como en la actuación; incluso,
es más importante para Dios, nuestro comportamiento que la cantidad de
conocimientos que tengamos.
La
autoridad espiritual está íntimamente ligada al testimonio. Cuando los
apóstoles tuvieron que delegar los asuntos más domésticos en un grupo de
hermanos, encargaron a la Iglesia reunida: “Buscad, pues, hermanos, de entre
vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de
sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo."[2] Todo testimonio es prueba, justificación y comprobación de la
certeza o verdad de algo.
a)
Todo
testimonio es una prueba
ante quien nos juzga u observa; los cristianos dan prueba de la realidad de
Dios y Jesucristo, de la sabiduría del Evangelio, de la obra de Cristo en la
cruz y de la transformación que opera el Espíritu Santo en cada creyente. Las
virtudes cristianas son prueba y testimonio de la verdad de nuestro mensaje.
b)
Todo
testimonio es también la justificación
de por qué actuamos como lo hacemos, perdonando al enemigo, dando gracias a
Dios por todo, aceptando cualquier circunstancia, teniendo misericordia del que
sufre, actuando con honradez, etc. Este comportamiento se justifica y explica
en la fe de Jesús. Por último, todo testimonio es
c) Todo testimonio es la comprobación
de una convicción. La fe cristiana en un Creador amoroso, un Señor y Salvador
misericordioso que ha dado Su vida por el pecador, y un Espíritu Santo que nos
acompaña, fortalece y santifica, se comprueba en la propia vida, en el
testimonio diario vivido por el discípulo de Jesús.
[1] San Lucas 12:15
[2] Hechos 6:3
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